¿Qué hace una traductora en una feria de videojuegos?

Esta fue la pregunta que me hice yo hace meses cuando me planteé asistir a Gamescom.

La mayor feria de videojuegos de Europa, que se celebra en Colonia cada agosto (la fecha es variable según estime la organización), es un reclamo para cualquier gamer que se precie. Pero yo quería que para mí fuera algo más y, cómo os comenté en mi anterior entrada, puse toda la carne en el asador para intentar sacar provecho profesionalmente (y vacacionalmente) a este acontecimiento.

A la hora de plantearse asistir a cualquier macro-acontecimiento como este, lo primero que debemos hacer es pensar dónde y cómo está organizada la feria, qué modalidades de inscripción tenemos (es decir, si podemos asistir solo como público, o también como profesional del sector) y cuál es nuestro presupuesto total. En mi caso, y pese a creer que lo tenía todo atado y más que atado, pequé de primeriza y me encontré con muchos cambios imprevistos.

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La puerta por la que debimos entrar…

Una Gamescom no es la feria de muestras de Armilla

Pues eso. Un evento videojueguil internacional de tal envergadura no es cualquier cosa y el recinto es como 11 cortesingleses juntos. Nos perdimos nada más llegar, y la tecnología y una amable azafata nos sacaron de nuestro acarajotamiento y nos pusieron en el buen camino.

El primer varapalo fue que los «grandes» del sector decidieron dar sus conferencias justo el día antes de nuestro vuelo (y mucho es que Málaga y Colonia estuvieran directamente conectadas y llegáramos en un plis). Ante eso, nuestra cara de resignación, pero tuvimos que saltarnos sus conferencias e irnos directamente a la feria el mismo miércoles de la inauguración. No me prodigaré aquí en explicaciones sobre nuestras aventurillas en Gamescom; para ello, os dejo con las entradas de @JuanEntrena que tenéis aquí, aquí y aquí. No tengo duda de que a los más hardcore os encantarán.

Y todo lo que nos atañe a nosotros, como buenos traductores, será a continuación narrado con testimonios ilustrados de todo lo bueno y malo que saqué de Gamescom 2013.

¿Qué hace un traductor en una feria comercial?

1. Traducir e interpretar

Una vez acreditada… ¡empieza el trabajo!

Como es de suponer, en una feria comercial internacional es más que lógico que nos toque traducir o interpretar en algún momento. Si no vamos por cuenta propia, sino ajena, es bastante probable que sea porque vamos a trabajar como intérprete de una de las partes. En este caso, el idioma de la feria en general era el inglés y el que no lo hablara tenía muy pocas posibilidades de informarse bien y de hacer negocios en condiciones. Prácticamente toda la documentación estaba publicada en inglés y alemán, y pensar en encontrar a alguien con quien poder hablar en español era casi misión imposible. Y digo «casi» porque algunas compañías (las grandes, básicamente) ya nos conocen a los españoles y saben el problemita que acarreamos con el inglés desde antaño. En algunos casos, se podía concertar una entrevista previa con el responsable español de las relaciones públicas con la prensa y las empresas o preguntar directamente si había algún agente español para atendernos (esto es poco probable, pero por probar que no quede).

Si te surge la oportunidad de trabajar como traductor/intérprete de acompañamiento en una feria comercial, infórmate bien y pregunta a tus compañeros sobre tarifas justas y condiciones de trabajo (descansos, horario de trabajo, dietas, etc.). En el caso concreto del sector de los videojuegos, puedes formarte específicamente en interpretación en seminarios como este.

2. Hacer negocios

En una cita con desarrolladores…
Para una traductora como yo, había dos tipos de clientes con los que hacer negocios específicamente en la feria:

1. Los desarrolladores y los publishers de los juegos. Para poder hablar con ellos, no basta con estar inscrito como business partner (con su correspondiente cuota, que rondaba los 60 euros para los 5 días), sino que es estrictamente necesario haber concertado una cita o una entrevista con ellos previamente. Por lo tanto, la feria no empieza el día 1, sino mucho antes; tendremos que conocer quiénes van a la feria y hablar con ellos meses antes para ver si quieren recibirnos y dónde tienen hueco.

2. Las empresas de localización. En los pabellones de la zona Business encontré varias empresas de localización de software especializadas en videojuegos. La mayoría de ellas eran europeas y vi alguna que otra empresa española. Es un buen lugar para conocer nuevos negocios y posibles clientes, sobre todo en aquellas empresas menos accesibles o desconocidas del sector.

3. Entrevistar a personajes célebres

En el marco de mi cobertura como corresponsal en el extranjero de Akihabarablues, tuve la posibilidad de realizar una entrevista a Keiji Inafune y Yosuke Hayashi, que pronto presentarán su juego Yaiba: Ninja Gaiden Z (con su toma de notas en inglés y su redacción de artículo). Si bien esto podría ser impensable hace unos meses, la vida me ha demostrado que hay que arriesgar. Nunca se sabe dónde se puede abrir una puerta. Gracias a esta experiencia, pude además conocer al intérprete japonés-inglés y sentir en mis carnes lo que es ser interpretada. Por deformación profesional, me presenté al intérprete, procuré hablar siempre al entrevistado y me abstuve de pedir aclaraciones al intérprete sin que la otra parte supiera de qué hablábamos. ¡Y es más difícil de lo que parece!

No se puede estar mejor acompañada :)

4. Ampliar miras y cartera (de clientes y de bolsillo)

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La zona Business de Gamescom
a última hora de la tarde
En Gamescom, con tan solo dar un paseo por uno de los pabellones, descubrí miles de iniciativas de empresas y países que no relacionaba directamente con el sector de los videojuegos. Muchos de los países más pequeños o con menos tradición en desarrollo de juegos se habían reunido en un mismo booth para hacer fuerza como consorcio de empresas. En el caso de los negocios pequeños, nunca está de más pasarse el primer día por recepción y preguntar si se puede concertar una cita de última hora o probar algún juego, aplicación o periférico. Asimismo, se puede hacer contactos entre los propios compañeros que vayamos encontrando por el camino entre pabellón y pabellón o en las horas de espera; en mi caso, puede conocer a profesionales relacionados con prensa, marketing o desarrollo españoles que no estaban en mi agenda el primer día, y que pueden resultar útiles como enlaces en la búsqueda de empleo.

5. Conocer opiniones sobre el mercado y nuestro trabajo en él

Especial Business de la publicación
Gamescom Daily
Algo que me interesa especialmente como profesional e investigadora era conocer cómo ven la disciplina de la localización los propios desarrolladores y publishers. Llevo un tiempo intentando conocer qué buscan los desarrolladores, por qué no quieren invertir en localización las grandes y las pequeñas compañías, cuáles son las prácticas más habituales del sector a la hora de localizar los videojuegos y por qué parece que hay un abismo que separa a los productores y a los traductores en este campo. La verdad es que encontré de todo: desde gente que entiende que «no somos estrictamente necesarios» a desarrolladores que me preguntaron mi opinión profesional sobre la localización al español de sus productos. Mi percepción es que hay muchísimo desconocimiento sobre nuestra profesión, nuestros servicios y la importancia de la traducción en la industria. Durante esos días, leí un mensaje en Twitter de una compañera que reía (por no llorar) al hablar con un publisher sobre la posibilidad de traducir su juego a otros idiomas. Este le decía: «Entonces, ¿esto cómo va? ¿Tengo que pagarte algo por traducirlo o vosotros me pagáis a mí?». Me lo creo.
Pese a estos casos rocambolescos, aún hay esperanza: al interés de los jóvenes productores, se suma que la propia organización de la feria valora la presencia de los profesionales de la localización como un eje central de la industria. En una de sus publicaciones diarias, destacaban la importancia de la localización profesional para poder aumentar las ventas de los productos en el mercado internacional e indicaban algunas empresas (y su ubicación en la feria) para asistir a los interesados.
Pronto colaboraré en un especial sobre el mercado de los videojuegos y la posición de la localización en la situación actual de la industria, en el que espero ampliar esta información. Stay tuned!

6. Aprovechar los productos en exposición

Nunca está de más aprovechar para toquetear todo aquello que normalmente traducimos y a lo que no tenemos acceso bien por falta de fondos, bien por problemas de distribución. Y mucho mejor si lo hacemos antes que nadie. Las ferias comerciales son un punto de encuentro entre profesionales, sin duda, pero también son un punto de encuentro entre clientes y nuevos productos. Y, como no solo de juegos vive el traductor, podemos acceder también a productos de software, hardware y merchandising.
Para regocijo de todos, también había un pabellón para hacer compritas para todos los presupuestos. Yo no me pude resistir y me traje kawaiiadas varias. ¡Me lo habría llevado todo!

7. Llevarse a casa todo el merchandising posible

Y el que diga que no, miente. Como buena feria comercial, la idea que subyace en cualquier caso es vender un producto. Se trate de ventas entre profesionales o de ventas empresa-público, en el ambiente se respira el merchandising. Las empresas intentan tratarte lo mejor posible para favorecer un buen clima de negocio y te premian a veces con pequeños productos publicitarios. En el caso de la zona para profesionales, suelen ofrecerte también la beta de los próximos juegos o alguna «chuchería» para un juego como personajes, habilidades u objetos especiales.
¿Y qué ocurre en la feria si tienes una entrada normal y corriente? ¡Pues te vas cargado de regalos también! Nunca he visto un reparto tan brutal de merchandising como en esta feria. Y no solo en cantidad (tiraban gorritos de animalicos del Zoo Tycoon de 300 en 300), sino en calidad (¡volaban tarjetas gráficas de 1000 euros!). Incluso nosotros, que visitamos los pabellones públicos durante el fin de semana para relajarnos un poco, nos fuimos a casa con regalos de rebote. ¡Esta feria es toda una fiesta (y abajo tenéis la prueba)!

8. Intentar llevar una alimentación sana y una rutina de sueño saludable

¿Misión imposible?
Cuando uno entra en una feria comercial de esta categoría, acaba engullido por la espiral autodestructiva de las citas. Nuestra agenda estaba repleta y pasábamos prácticamente todo el día de un pabellón al de enfrente sin ver la luz del sol. Nuestra alimentación durante 3 días se redujo a cafés con leche, cervezas y bizcochitos en los booths de las compañías grandes si tenías la suerte de que fuera «hora de comer» en Alemania. Mira que nos recomendaron llevar barritas energéticas, pero las dejamos en casa (y las echamos mucho de menos). Eso sí, compensábamos la falta de alimentos nutritivos (porque los canapés eran preciosos, pero no daban para alimentarse) con las cenas en Colonia. Si venís, no os vayáis sin probar la cerveza típica Kölsch, el codillo asado, las salchichas en todas sus variantes y el riquísimo Apfelstrudel.

El apretado horario de la feria tampoco nos dejó dormir mucho. Como privilegiados que asistimos a la fiesta 15 aniversario de Wargaming el segundo día de feria, descubrimos que, para aguantar semejante trabajo, dormir 4 horas no es lo más recomendable.

9. Hacer ejercicio

Y tú, ¿traduces o corres?
Hace tiempo que no corría tanto en el trabajo. Como persona sedentaria laboral que soy (me salvo porque soy activa y voy a correr y esas cosas), hacer negocios al vuelo no estaba dentro de mis planes. El primer día, me pilló desprevenida y me puse un calzado sexy a la par que elegante. Tras subir miles de escaleras al día y pasar un día entero caminando entre pabellones o de pie esperando citas, el segundo día decidí ser la persona más práctica del mundo.
En la foto veis el resultado: empresaria de cintura para arriba, runner de cintura para abajo. Solo uno de los desarrolladores se percató y me dijo, sonriendo: «Tú sí que sabes».

10. Divertirse y hacer amigos

A ver quién se mete ahora conmigo…
Puedo afirmar rotundamente que, en Gamescom 2013, lo he pasado en grande. He conocido a muchísima gente interesante, he aprendido mucho sobre la industria, he jugado a cosas inimaginables en mí (¡y hasta he dado caña en el Titanfall!), he disfrutado de una ciudad preciosa y he compartido todas estas experiencias en la mejor compañía. Gamescom no son solo 11 pabellones a las afueras de la ciudad, cruzando el puente de los candados. Gamescom es un punto de encuentro entre Colonia y los gamers de todo el mundo. Durante todo el fin de semana, las calles se llenaron de conciertos y actividades al aire libre, y la ciudad nos acogió bajo su imponente catedral para darnos lo mejor de sí misma.

Acabo de darme cuenta de que me ha salido un decálogo, para el regocijo de algunos de mis compañeros (vosotros sabéis a quién me refiero). Espero que haya conseguido llamar vuestra atención y os animéis a visitar ferias comerciales de sectores afines, además de otros acontecimientos donde podáis cumplir por lo menos la mitad de los puntos anteriores. Sin duda será una experiencia enriquecedora y os ayudará a saber hacia dónde dirigiros y si merece la pena.

Y si nada lo impide… ¡nos vemos el año que viene en Colonia!

Paisajes, Ciudades

Sobre Gamescom 2013:
Gamescom. Celebrate the games! – Colonia, 21-25 de agosto de 2013.
Una corta espera en la cola de Gamescom [vídeo]
Otros eventos a los que he asistido (y nuestros vídeos de la feria):
Eurogamer Expo 2013 – Londres, 26-29 de septiembre de 2013.
Zona retro, Resumen general, Prueba de nVidia Shield y Zona indie
Agradecimientos especiales:
A @JuanEntrena y al equipo de @Akihabarablues por permitirme disfrutar de ser una corresponsal más.

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